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Tarot

¿ QUÉ ES EL TAROT ?

Si contestamos rápidamente podemos decir que es una baraja de 78 naipes, 22 de los cuales son arcanos mayores y los otros 56 los arcanos menores.
Pero el TAROT es mucho más que eso. Es como un hermoso laberinto, cuyas claves permanecen ocultas. Un medio para el desarrollo espiritual. Mucho más que un instrumento de “adivinación” o un código de símbolos. Lo percibo y siento como un infinito haz de significaciones que han de vivirse, y que solo te responden si te acercas a ellas con respeto y amor.


Los orígenes del Tarot son desconocidos, aunque hay dos teorías que han prevalecido a lo largo del tiempo:

a) Que procede de la India y su antigüedad se remonta más allá de los siglos.

b) Que proviene de Egipto, ya que en 1964 se encontraron esculpidos los arcanos mayores en galerías subterráneas de Luxor y Carnac.

No obstante y aunque reconocer su origen sería positivo, lo realmente importante es el papel que puede representarnos y los conocimientos que cada una de sus láminas nos transmiten. A través de ellas podemos llegar a comprender los enigmas de nuestra propia vida, ya que el Tarot es una práctica del pensamiento analógico: un camino real. (TA=camino ROT=real) que nos aproxima a la comprensión de nuestra estructura. Es además una puerta mágica que te permite pasar al conocimiento interior, por medio de los estímulos que desencadena a nivel subconsciente.

Es sin duda un símbolo, que te lleva a tomar consciencia de tu puesto y de tu tarea en el Mundo al que decidimos venir. El Tarot te sumerge en un mundo lejano, fuera del cotidiano que nos envuelve, pues mueve ritos, símbolos, mitos, e impone sin forzarnos a una conversión de nosotros mismos. Nos une al Universo y suavemente nos hace ver las correspondencias entre él y nosotros por medio de una analogía simbólica, y es por eso que los símbolos son básicos para acercarse al Tarot.

Nos hace ver que todo está en todo, tomemos por ejemplo el arcano XIX, el Sol que si aparece como la primera carta nos está diciendo psicológicamente que hay voluntad de vivir, ambición, cosecha, nobleza, coraje, generosidad, autoridad, gobierno, Padre, y es a partir de esa lectura que seguimos el mensaje de las demás cartas que, como seres vivos que son, nos hablan, nos señalan caminos, nos abren o cierran puertas, si además de mirarlas con los ojos, lo hacemos con el corazón.

Cada una de las cartas del Tarot representan etapas de un sistema de iniciación que te lleva a la iluminación espiritual. Dentro de la tradición esotérica, a cada arcano mayor, se le asigna un sendero en el Árbol de la Vida, es por ello que esos 22 senderos son caminos subjetivos por los que puedes subir y ascender hasta encontrarte contigo mismo y con el Padre.

Pero como todo caminar, hay que esforzarse, nada se nos da gratis excepto el Amor. Conocerse y superarse continuamente es el camino de reconciliación con la divinidad, con la esencia que somos.

La traducción de la palabra Tarot, además de sendero real, tiene relación con la palabra hebrea Torah: la Ley relacionada también con la luz y la realización. Si le damos la vuelta a las letras de Tora a Orat encontramos del verbo orar: pedir imperativamente, y si buscamos la palabra en el latín, vemos que significa Rota: Rueda. El Abate Konstant conocido también como Elías Lepvi, lo atribuye a Enoc, palabra que en hebreo significa Iniciado.

Personalmente creo que es una vía, un camino y por ello la primera traducción de sendero real me es válida, así como el significado de Torah pues sería como la realización de la luz, el alcanzar la luz interna escondida en cada uno de nosotros, una luz que nos dé claridad para caminar pero que no nos ciegue e impida nuestro avance.

Al estudiar cada arcano, aprendemos se relación simbólica, el número, el color, el aspecto de las figuras, su colocación: de pie, sentados, caídos etc. su relación con la Kabalah, con la música, con la Astrología, y a que vía pertenece:

Activa, solar, exterior………………… vía seca

Pasiva, lunar, interior………………… vía húmeda

Cada una corresponde a un camino: el de la acción o el de la contemplación. Ambos son medios legítimos para llegar al centro.

Vía seca: arcanos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11.

Vía húmeda: arcanos: 0, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20 y 21.